Hechos de Séneca


Seneca nació en Córdoba, España, alrededor del 5 o 4 a.C., hijo del famoso escritor de retórica conocido como Séneca Retor. El hermano mayor de Séneca fue procónsul de Acaya en el 51-52 d.C. y fue el “Galio” ante cuyo tribunal fue llevado Pablo. Su hermano menor era el padre del poeta Lucan. Su madre era Helvia, una mujer culta profundamente interesada en la filosofía, y una de sus hermanas era la esposa de un hombre que más tarde fue prefecto de Egipto. Esta hermana trajo a Séneca a Roma cuando era una niña pequeña.

Juicio y exilio

Seneca pasó los siguientes 8 años en el exilio en Córcega. Era un miserable. Era un hombre literario, sin acceso a hombres cultos; un hombre que amaba la sociedad humana, alejado de sus amigos; un hombre de instintos adquisitivos, privado de su propiedad; y un hombre que disfrutaba del poder y la influencia, reducido a la impotencia y la aparente falta de amistad. Los halagos del emperador y del poderoso liberado del emperador Polibio resultaron inútiles, pero en el año 49 fue llamado a instancias de Agripina, que había sobrevivido a Mesalina y se había casado con su tío Claudio. Séneca iba a ser tutor de Nerón, su hijo y el hijo adoptivo de Claudio, y fue nombrado pretor para el año 50.

Vida bajo Nero

Seneca dedicó los siguientes 3 años de su retiro a sus estudios y escritos, pero en el 65 se vio implicado (junto con, entre otros, su sobrino Lucan) en la conspiración de Piso, y su muerte se hizo inevitable. Fue ordenado a suicidarse por Nerón, según Tácito.

Mucha de la miseria de la vida de Séneca fue compensada por la forma de su muerte, tranquila y filosófica, que mostró la verdadera nobleza estoica. Tácito relató que el cuerpo de Séneca se había vuelto tan delgado por el ayuno que le fue difícil hacer fluir la sangre de sus venas abiertas. Su segunda esposa, Pompeya Paulina, quiso suicidarse con él pero se le impidió hacerlo.

Trabajos filosóficos

Las obras filosóficas de Séneca no están marcadas ni por la originalidad del pensamiento ni por la profundidad de la especulación, sino más bien por el entusiasmo de la presentación y la comprensión de las limitaciones prácticas de la vida y las debilidades de la naturaleza humana. La disposición cronológica de estas obras es incierta, pero se acepta generalmente que muy pocas de ellas son anteriores a su exilio.

Diez obras, en 12 libros, nos han sido entregadas bajo el nombre de Dialogos, aunque sólo una de ellas podría ser considerada un diálogo real. Tres de ellos son tratados, en parte filosóficos y en parte retóricos, que intentan curar el dolor. Además, hay tres libros que componen On Anger. On the Happy Life desarrolla la visión estoica estándar de que la felicidad es vivir de acuerdo con la naturaleza y practicar la virtud, y contiene una interesante defensa de la posesión y el buen uso de la riqueza por parte del sabio. Hay tres obras dirigidas a Annaeus Serenus, Sobre la Constancia del Sabio, Sobre la Tranquilidad de la Mente, y el fragmento Sobre el Ocio.

Algunas otras obras filosóficas de Séneca son siete libros llamados Natural Questions, escritos en 62-63, una compilación de información sobre ciencias naturales, que formaron la obra estándar de la cosmología para la Edad Media hasta el redescubrimiento de Aristóteles. El 124 Epístolas a Lucilius contiene innumerables digresiones que dan una imagen fascinante de la vida romana.

Sus Tragedias

Diez obras de teatro se atribuyen a Séneca. Una de ellas, el único drama histórico romano existente, es casi universalmente rechazado como escrito por Séneca. El Hércules Oetaeus también ha sido rechazado en general, pero el consenso de los estudiosos favorece la autoría de Séneca para el Hércules Furens, Troades, Medea, Fedra, Phoenissae, Edipo, Agamenón y el Hércules Thyestes, la única obra cuyo modelo griego no ha sido preservado. No se sabe nada sobre la época de la composición de estas obras.

Apocolocyntosis (“Calabaza”). Los hábitos del Emperador, como su afición por actuar como juez y jugar a los dados, los gestos de habla y las enfermedades físicas son despiadadamente parodiados. La obra es, en su forma, una sátira menipina, compuesta de prosa y verso mezclados, y es divertida por su uso de lenguaje legal y parodias de los estilos de prosa de Claudio y Augusto.

Lecturas adicionales sobre Lucius Annaeus Seneca el Joven

Séneca (1920); el mejor relato breve aparece en J. Wight Duff, A Literary History of Rome in the Silver Age from Tiberius to Hadrian (1927; 3ª edición, editada por A. M. Duff, 1964). Las obras filosóficas de Séneca se discuten en E. Vernon Arnold, Roman Stoicism (1911); Richard Mott Gummere, Seneca el filósofo y su mensaje moderno (1922); y T. P. Hardeman, The Philosophy of Lucius Annaeus Seneca (1956). El mejor relato de la Apocalipsis de Séneca está en Allen Perley Ball, La sátira de Séneca sobre la Apoteosis de Claudio (1902), pero también en J. Wight Duff, La sátira romana: Su perspectiva de la vida social (1936).
The Influence of Seneca on Elizabethan Tragedy (1893; repr. 1925); Frank Laurence Lucas, Seneca and Elizabethan Tragedy (1922); Howard Vernon Canter, Rhetorical Elements in the Tragedy of Seneca (1925); Norman T. Pratt, Suspenso dramático en Séneca y en sus Precursores Griegos (1939); y Charles W. Mendell, Nuestro Séneca (1941).

Fuentes adicionales de biografía

Srensen, Villy, Seneca, el humanista de la corte de Nerón, Chicago: University of Chicago Press, 1984.


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