Datos de Sergio Osmeña


Esfuerzos tempranos para la independencia

En 1902 Osmeña se había unido a los nacionalistas que solicitaron al Gobernador William Howard Taft que permitiera la formación de un partido político que abogara por la independencia inmediata de Filipinas. En 1906 Osmeña se convirtió en presidente de la primera convención de gobernadores provinciales, que instó a una eventual independencia. En 1907 fue elegido unánimemente presidente de la Asamblea, cargo que ocupó durante 9 años. Junto con Manuel Quezon, el líder de la mayoría de la Asamblea, y otros líderes nacionalistas, Osmeña formó el partido Nacionalista.

En 1918 Osmeña fue nombrado vicepresidente del Consejo de Estado por el gobernador Francis B. Harrison. Cuando la Ley Jones de 1916 creó un senado electivo compuesto por filipinos, dio lugar al liderazgo de Quezón que, en las elecciones de 1922, sustituyó a Osmeña como líder del partido en el gobierno. El desacuerdo entre Osmeña y Quezón se debía a que Quezón describía el liderazgo de Osmeña como “unipersonal” en contraste con el supuesto estilo de liderazgo “colectivo” de Quezón. Sin embargo, en abril de 1924

Quezón y Osmeña fusionaron sus facciones en el Partido Nacionalista Consolidado en un esfuerzo por presentar una resistencia unida contra los pesados procedimientos burocráticos del Gobernador Leonard Wood.

En 1931 Osmeña, junto con Manuel Roxas, encabezó la Novena Misión de Independencia a los Estados Unidos, que culminó con la aprobación por el Congreso de los EE.UU. de la Ley de Hare-Hawes-Cutting el 17 de enero de 1933, anulando el veto del Presidente Herbert Hoover. Quezón lideró la oposición contra los pros de Osmeña-Roxas por el rechazo del proyecto de ley el 17 de octubre de 1933. En 1934 Quezon logró obtener una versión modificada de la Ley Hare-Hawes-Cutting: la Ley Tydings-McDuffie, que preveía la completa independencia 10 años después de la inauguración de la mancomunidad.

Inauguración de la Mancomunidad

Años de posguerra

Inmediatamente después, Osmeña trató de reinstituir el patrón americano de educación y deshacerse de todos los residuos del adoctrinamiento japonés. Propuso la creación del Tribunal del Pueblo para investigar a todos los filipinos sospechosos de deslealtad o traición. Ordenó la reapertura del sistema de correos y emitió una moneda de la victoria para estabilizar la economía.

La situación de Osmeña durante los primeros días de la liberación exigía tácticas agresivas y políticas audaces para resolver las complicadas cuestiones de colaboración, de la dominación del gobierno por los terratenientes feudales, y de la rehabilitación moral de los ciudadanos que habían sido llevados al cinismo y al individualismo pragmático por las contingencias de la guerra. Osmeña, a pesar de su tenacidad y astuta habilidad para el compromiso, cedió a la oligarquía parasitaria y consintió en la restauración del sistema semifeudal de preguerra, cuyos problemas inherentes nunca pudieron ser resueltos por el tacto o la resistencia parlamentaria. Osmeña se retiró de los cargos públicos después de su derrota y murió el 19 de octubre de 1961.

Lecturas adicionales sobre Sergio Osmeña

(1942), y Theodore Friend, Between Two Empires: The Ordeal of the Philippines, 1929-1946 (1965). Véase también Hernando J. Abaya, Betrayal in the Philippines (1946), y David Joel Steinberg, Philippine Collaboration in World War II (1967), para el papel de Osmeña en la resolución del problema de la colaboración.


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