Datos de San Alberto Magno


La violencia política y social de la época fue acompañada por conflictos igualmente amargos en los ámbitos de la filosofía y la teología. En 1256 el Papa Alejandro IV ordenó a Alberto a su corte defender a los Mendicantes contra los profesores de la Universidad de París, que eran miembros del clero secular. En 1263-1264 sirvió como legado del Papa, predicando la cruzada en Alemania.

Ciencias Biológicas y Físicas

Las obras de Albertus Magnus abarcan todo el conocimiento de la época en ciencias naturales y filosofía, así como en teología. Sus escritos botánicos, particularmente De vegetabilibus et plantis, se destacan por su exactitud y descripciones detalladas de la anatomía de las plantas. Su clara comprensión de la base empírica de un esquema taxonómico para la evolución de las plantas, evidente en su explicación de las formas mutables, no iba a ser superada hasta que los botánicos del Renacimiento redescubrieron la naturaleza.

También tenía cualidades de agricultor práctico y conservacionista intuitivo, abogando por el uso adecuado del estiércol, la plantación de árboles para detener la erosión del suelo, y el cultivo de viñedos.

De animalibus contiene descripciones de muchas formas de animales y secciones sobre reproducción y embriología. Albertus Magnus tenía poco conocimiento de anatomía interna, trató la antropología filosóficamente en lugar de empíricamente, y presentó un esquema de clasificación aristotélica para el reino animal. Además, fue uno de los primeros eruditos de Europa Occidental en tomar nota cuidadosamente de la adaptación de la forma animal al medio ambiente.

En las ciencias físicas comentó extensamente sobre la química, la geología, la petrología, y el complejo problema de la estabilidad de las formas minerales. Aquí siguió la concepción aristotélica de los cuatro elementos y las cuatro cualidades y evitó las nociones fantasiosas de los alquimistas manteniendo una actitud escéptica hacia la posibilidad de una verdadera transformación de los metales básicos en oro o plata. Aisló el elemento arsénico, compiló una lista de unos 100 minerales y sus propiedades, e hizo observaciones precisas de los fósiles. Sus “escritos químicos” discriminan los procesos básicos de la protoquímica, es decir, sublimación, destilación, pulverización, molienda, calentamiento, cementación, disolución, coagulación y licuefacción.

Autonomía de la razón

En la ciencia no tenemos que investigar cómo Dios el Creador por su libre albedrío utiliza lo que ha creado para un milagro por medio del cual manifiesta su poder, sino más bien lo que puede suceder en las cosas naturales en el terreno de las causas inherentes a la naturaleza.

Una conclusión que es inconsistente con nuestros sentidos no puede ser creída; un principio que no está de acuerdo con la experiencia adquirida por la percepción de los sentidos no es un principio, sino más bien lo contrario.

La investigación de la naturaleza debe perseguirse incluso hasta las cosas individuales; el conocimiento de la naturaleza de las cosas en general es sólo un conocimiento rudimentario.

Lecturas adicionales sobre San Alberto Magno

The Mechanization of the World Picture (trans. 1961), y Fritz Paneth, Chemistry and Beyond: A Selection, editado por Herbert Dingle y G. R. Martin (1964).


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